Pocito: Delincuentes desfiguraron a trompadas a un anciano para robarles sus ahorros


El triste episodio ocurrió en calle Nueva y calle 17, en Carpintería, departamento de Pocito, cerca de la medianoche del domingo 5 de enero. Malvivientes ingresaron a la propiedad y atacaron sin piedad a un adulto mayor con el objeto de robarle.


Con mucho dolor el hombre contó “Me pegaron por todos lados”, dice el anciano de 75 años que vivió una verdadera noche de terror en su casa en Carpintería. Y es que dos encapuchados lo atacaron sin piedad, dado que le dieron una brutal golpiza y hasta amenazaron con matarlo a cuchillazos. Todo para robarle los 20.000 pesos que venía ahorrando de su jubilación de obrero rural.

Rubén Morán le cuesta hablar de lo que pasó, pero su rostro muestra las heridas y moretones que le dejaron esos dos asaltantes que entraron el domingo a la noche, minutos después de las 23, a la casa que le prestan en una finca de las calles Nueva y 17, en Carpintería, Pocito.

“Me pillaron desprevenido”, explicó. Sucede que el anciano estaba acostado cuando escuchó que llamaron a la puerta. “Pensé que eran el vecino y me levanté. Cuando abrí, me empujaron y me tiraron al suelo. No entendía que pasaba. No les pude ver las caras porque se tapaban.  Y me decían que le diera la plata…”, contó Morán, quien estaba totalmente indefenso y solo.

 

“No tuve miedo. Yo no le tengo miedo a nada,” agregó, pero la pasó muy mal. Mientras estaba en el piso, uno de los ladrones le puso un cuchillo cerca del cuello para asustarlo, a la vez que el otro delincuente intentaba atarle las manos con una cuerda. Como Morán se resistía y forcejeaba, los desconocidos se ensañaron con él. Le dieron golpes de puño y patadas en el rostro y el resto del cuerpo.

“Me tenían en el piso, por eso no pude hacer nada. Yo no dejé que me ataran”, relató. Uno de los delincuentes después entró a la habitación y revisó el ropero hasta que encontró el dinero del peón rural. Eran unos 20.000 pesos  200.000 pesos, como se dijo en principio que tenía ocultos en el bolsillo de una campera y que eran los ahorros de su jubilación. Eso fue todo lo que se llevaron los dos encapuchados, que escaparon en moto en medio de la oscuridad por calle 17. Cuando pudo levantarse, Morán caminó con el rostro ensangrentado hasta la casa de un vecino y pidió ayuda.

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