Reapertura de escuelas: en Israel tildan de «fracaso» la medida y advierten a otros países no caer en ese «error»


Tras reabrir los centros educativos en mayo, una escuela secundaria de Jerusalén registró los contagios de 154 estudiantes y 26 miembros del personal.


Eli Waxman, profesor del Instituto de Ciencia Weizmann y presidente del equipo que asesora al Consejo de Seguridad Nacional de Israel sobre la pandemia de coronavirus, calificó de «gran fracaso» la reapertura de escuelas y aconsejó a otros países que «no deberían hacer lo que hemos hecho».

Israel cerró las escuelas a mediados de marzo y aplicó el sistema remoto para sus dos millones de estudiantes.

Cuando la tasa de infección en el país empezó a ceder, a mediados de mayo el gobierno decidió la reapertura completa de los centros escolares y se citó su caso como uno de los modelos a nivel mundial.

Pero en cuestión de días se registró un brote en la escuela secundaria Gimnasia Ha’ivrit de Jerusalén, con 154 estudiantes y 26 miembros del personal infectados, con lo que se hicieron escuchar las críticas por la apertura precipitada.

Afuera de las escuelas aumentaron también los contagios, con 800 infecciones diarias a finales de junio y más de 2.000 un mes después. Y no pocos en el país apuntaron a las escuelas como una de las fuentes de esa «segunda ola».

En declaraciones a The New York Times, el director de Gimnasia, Danniel Leibovitch, dijo que hubo «una euforia general» en la sociedad con la caída de los casos.

Además, eso llevó a «la sensación de que habíamos afrontado bien la primera ola y que había quedado detrás de nosotros», lo que «por supuesto» no fue así, según Leibovitch.

Si bien el Ministerio de Educación armó un protocolo con el uso de mascarillas para los estudiantes de cuarto grado y cursos superiores, la apertura de ventanas, el lavado frecuente de manos y la distancia de seguridad, en muchos establecimientos la infraestructura no permitió respetar el distanciamiento físico necesario.

Ello se agravó con la llegada del calor porque las autoridades sanitarias eximieron a todos de usar mascarillas durante cuatro días y autorizaron el cierre de las ventanas para utilizar el aire acondicionado.

De acuerdo con los críticos de esas medidas, el virus se extendió a las casas de los estudiantes y luego a otras escuelas y vecindarios.

La multiplicación de contagios obligó al Ministerio de Educación a ejercer un mayor control y debió cerrar más de 240 instituciones, además de poner en cuarentena a más de 22.520 maestros y estudiantes.

Según datos oficiales, al terminar el año escolar a finales de junio, 977 alumnos y maestros habían contraído el coronavirus.

A las voces críticas se sumó Hagai Levine, profesor de epidemiología en la Universidad Hebrea y la Escuela de Salud Pública Hadassah.

«Si hay un número bajo de casos, existe la ilusión de que la enfermedad ha terminado», pero es una «completa ilusión», sostuvo.

Aunque Levine consideró que se puede abrir el sistema educativo, «el error en Israel» fue no «hacerlo gradualmente, con ciertos límites».

Siegal Sadetzki renunció el mes pasado como director de servicios de salud pública de Israel. El exfuncionario afirmó que el nuevo brote se produjo a raíz de las insuficientes medidas de prevención en las escuelas, en las bodas y en otras grandes reuniones sociales.

En cambio, Ran Balicer, también asesor del primer ministro sobre la pandemia, relativizó el peso de los alumnos y docentes contagiados como fuente del brote.

Señaló que, si bien «el evento único de super difusión en Gimnasia resultó ser en una escuela», podría haber ocurrido «en cualquier otro entorno».

Por estos días el debate vuelve a alimentarse debido a que Israel se prepara para el comienzo del nuevo año escolar a partir del 1 de septiembre.

Desde el gobierno descartaron el cierre de las escuelas. «Esta es una pandemia a largo plazo», explicó Nadav Davidovitch, asesor de políticas de pandemia.

«No podemos cerrar las escuelas por un año», concluyó.

 

DEJANOS TU COMENTARIO