Feliz dia del odontólogo: como es el rol en tiempos de pandemia


Argentina, junto a otros ocho países, celebra cada 3 de octubre el Día de la Odontología Latinoamericana.


El Departamento de Odontología, a cargo del Dr. Hugo Alvo, cuenta con un equipo de odontólogos que cumplen funciones en nivel central y en diferentes centros de salud y hospitales; en estos momentos de pandemia la profesión está abocada a otros roles.

La Dra. Silvia Rosa asegura que la odontología tiene una formación de mucho conocimiento en términos de normas de bioseguridad, por todo lo que implica trabajar en la boca de un paciente, tratando la prevención de enfermedades.

El coronavirus ha llevado a las autoridades ha elaborar protocolos y nuevas estrategias preventivas para capacitar a los equipos de salud para la toma de muestras de nasofaringe para el diagnóstico de COVID-19. Estos equipos formados por médicos, enfermeros, kinesiólogos, bioquímicos, odontólogos y otros profesionales de la salud, se han adaptado a las nuevas necesidades sanitarias cambiando sustancialmente su rol y desempeñándose como siempre con la idoneidad que los caracteriza. En el caso de los odontólogos, se contabilizan más de 60 profesionales que están abocados a la realización de esta práctica.

La Dra. Laura Soto es una de las tantas profesionales que desde hace un tiempo es parte del personal de primera línea: “El consultorio tiene su encanto, es allí en donde se pueden llevar a cabo las prácticas odontológicas, pero hacer terreno, conversar con la gente, explicarle lo que hacemos y que las personas respondan con predisposición te reconforta y me da impulso para seguir adelante”, expresa.

Soto es odontóloga de profesión y cuenta que, como las mayorías de sus colegas, jamás pensó que iba a atravesar una pandemia. “Hoy me toca realizar hisopados, un poco por elección y otro poco por disposición ministerial”.

El equipo de hisopadores recibió capacitaciones de infectólogos, enfermeros y bioquímicos entre otros especialistas. Extremando todas las medidas de bioseguridad, desde la correcta de colocación y retiro de los elementos de protección personal (EPP) y el armado de la mesa en donde se colocaran las muestras para su posterior traslado al laboratorio, cumpliendo todas las recomendaciones inherentes para evitar posibles contaminaciones.

La profesional reconoció que la tarea que deben enfrentar día a día «es estresante. Por una parte debemos tranquilizar a la persona que viene con una carga emocional muy fuerte, con una gran incertidumbre y miedo. Sabe que la extracción es molesta e invasiva pero también necesaria, y a esto se le suma el temor al resultado. En cierta manera hay que contenerlo para bajar la ansiedad. Es natural, nosotros experimentamos la misma sensación, nos testeamos e hisopamos permanentemente; no es agradable pero debemos cuidarnos, también tenemos una familia detrás nuestro que debemos preservar y que a su manera nos contiene y apoya. Llegamos a nuestras casas extenuados pero con la satisfacción de haber servido”.

 

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